Escribo ficción. Por lo tanto los hechos y personajes son ficticios, cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Creo, Confieso y Admito que

Soy tímida e intento disimularlo, muy mal por cierto. Tengo grandes complejos. Soy egoísta pero después soy maternal. Soy cruel y compasiva. Fría y sensible.
Hoy me incomoda y no tolero la religiosidad ciega cuando hace unos años era fan y best de ese dios tuyo. Confieso que me aburro con facilidad y que tengo grandes dificultades para terminar lo que empiezo, que siempre hay algo que me interrumpe. Creo que la caballerosidad es una excusa para mirar traseros y me perturba en exceso.
Creo que tengo buen gusto. Confieso que me cuesta querer, me cuesta expresar, me cuesta soltar. Pero agarrate cuando lo hago porque estamos hasta las manos mamá. Te amo y te odio.
Confieso que no me gustaba el mate, lo odiaba y lo adopté a la fuerza, pero ahora lo amo. Creía poder ser falsa, hoy me resigno y admito que mi cara es lo más transparente e incontrolable que tengo. Admito ser buena para las excusas.
Soy cabeza dura, mi papá me decía Josefa Zapata, si no la gana la empata, pero creo que cedo bastante. Me enojo fácil. Me enerva la hipocresía, la caradurez y la evasión.
Sufro de mal humor y de extremidades frías. Pero en realidad soy un dulce de leche.
En una época me gustaba el drama, me gustaba sufrir.
Tengo conflictos con mi imágen, hoy más resueltos. Me gustan mis ojos, odio mis cejas, me gusta mi espalda y mis piernas, y me acompleja mi panza y mis rodillas hiperextendidas. Casi siempre me presiono para hacer dieta. Me aburre mi pelo.
Creo conocerme bastante y eso tal vez me perturbe.
Me amarga la ceguera ajena. Admito creerme más madura de lo que soy, admito autoboicotearme. Confieso tener algunos tornillos flojos y saber, felizmente, lidiar con ello. Me gustaría decir muchas cosas que no digo y quiero vivir en un mundo y una sociedad que no son estos.
Quiero un mundo distinto y no puedo mantener una conversación con quien no cuestiona, con quien no ve mas allá y es feliz viviendo en su burbuja.
Me gusta ser solitaria, me gusta ser distinta, me gusta tener mi nicho de gente. Me encanta la música pero no se casi ninguna letra entera. Tengo mala memoria y mirada despectiva. Me olvido o me quiero olvidar. Soy prejuiciosa y odio los prejuicios.
Me dijeron una vez que perdí un brillo que tenía en los ojos y eso me entristece a veces, sin razón.

"Quizás haya enemigos de mis opiniones, pero yo mismo, si espero un rato, puedo ser también enemigo de mis opiniones" JLB

miércoles, 23 de mayo de 2012

Porteño vértigo

Llueve en Buenos Aires, es otoño y llueve. Él se para en la esquina de Moreno y 9 de julio, a unas cuadras del obelisco. Y ve los autos pasar como agua en el río. Se para y ve. Ve y siente. Siente el vértigo de la ciudad. La sensación de querer escapar de un remolino de viento que lo chupa hacia adentro. La sensación de estar en lo alto de un edificio y que el vacío lo atraiga cual imán, la sensación de que la realidad se deforma como una pintura surrealista para dejarlo caer al vacío, al vacío eterno. Caer y caer y gritar y llorar y que en esa esquina, en esa calle, en ese barrio y en ese mundo nadie lo note.