Escribo ficción. Por lo tanto los hechos y personajes son ficticios, cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Con suerte piensa en algo

Está sentada en su cuarto en un sillón verde viejo mirando hacia el ventanal que da a la calle. Vive en un edificio alto, en uno de los últimos pisos. Tiene una gran vista porque no hay otros edificios en la cuadra de enfrente que interfieran entre ella y el cielo. No está haciendo nada, solo observa y con suerte piensa en algo.
Son pasadas las siete de la tarde, las diecinueve horas en el barrio de Almagro, en la Ciudad de Buenos Aires y en todo el país. Su cuarto está a oscuras, está ahí sentada observando desde que empezó a atardecer y fuma. Pocas cosas en el mundo le dan tanta paz como ese momento.
Lo escucha a Charly mientras tanto. Soy un vicio más, en tu vida soy un vicio más, porqué no me dejás si en tu vida soy un vicio más. Los colores del cielo se intensifican. Hay nubes de tormenta y pedazos de cielo. Es que hoy fue un día raro, una semana con un clima raro, inestable como ella.
Al frente de su ventana el naranja del cielo contrasta con las nubes oscuras de lluvia. Un cielo que parece pintado a mano. Si Dios existiera debería estar orgulloso, piensa en voz alta. Celeste muy claro, amarillo, anaranjado y azul oscuro.
A su izquierda, ahí donde se va escondiendo el sol en el horizonte, el cielo es de un naranja intenso que se funde con un azul profundo y va aclarándose a medida que se aleja de la línea horizontal.
Sigue la música y ella escucha, concentrada en cómo la oscuridad cubre de a poco esa gran masa de nada infinita que es el cielo. Aunque hay un poco de luz, ve como las ventanas de las casas se van encendiendo, una a una. Musicalmente. Mientras, ella sigue a oscuras. La única luz que hay es la del encendedor que cada tanto ella tiene la maña de encender pese a no necesitarlo. Hay un millón de almas que encienden la luz de sus casas mientras la del cielo se apaga, al menos de este lado del mundo.
En estos días que están pasando, yo sé muy bien que me estás buscando, querés saber lo que hicimos el día que apagaron la luz. Con esa música que hay ahora, no entiendo bien porqué estás tan sola.
Las nubes de tormenta cubren el cielo, apagando el atardecer. Se oscurece de pronto y llueve. Torrencialmente. Tan sola. Ella está tan sola.

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