Escribo ficción. Por lo tanto los hechos y personajes son ficticios, cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia.

jueves, 1 de diciembre de 2011

A piachere

Me gusta el momento en que se apagan las luces previamente a una función en el teatro. No es un apagón repentino. Es progresivo, ya saben. Las voces y el bullicio de la sala se van callando, como si Dios bajara el volumen. Nuestros ojos se van acostumbrando a las sombras. Esto no debe llegar al minuto. O si. Debo decir que pierdo la noción del tiempo. 
Todas las cosas que importan cuando la luz está encendida, ahora pasan a un segundo plano. Nadie te mira. Nadie te observa. Nadie te habla. Solo vos en un montón de gente. Que no son más ni menos. Son gente.  
El aire está lleno de expectativa, de ilusión. Son unos segundos donde crecen los niveles de adrenalina y no es cuento. Uno se acomoda a piachere, como en el sillón de su casa. Los pensamientos de cualquier tipo se alejan. En la mente solo existe el telón. El telón que empieza a abrirse para contarnos una historia. Buena. Mala. Regular. Da igual. Y silencio total. Hasta que una voz, una aparición en el escenario, una música nos abre la puerta para entrar en una historia, en un mundo, en una mente que no es la nuestra, pero que nos los prestan por un rato.

3 comentarios:

  1. leí un par de entradas, me gusta como escribís, se que odias las faltas de ortografía, así que seguro odiarás que te corrijan, jaja, pero es piacere (re ross geller el flaco) y la foto de perfil no te favorece :) lo demás, genial.

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  2. Lo de piachere ya lo sé cariño, es intencional. Lo de la foto también. Gracias de todas formas

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  3. APLAUSOS PARA TI! Qué momento el que elegiste...

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