Escribo ficción. Por lo tanto los hechos y personajes son ficticios, cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia.

viernes, 9 de marzo de 2012

Encuentros II

Son las diez de la mañana y Julia se va a bañar. Entra al baño, abre la canilla, se mira al espejo en ropa interior, se saca el corpiño y piensa en una operación de tetas que nunca va a hacerse, solo fantasea -ni siquiera le gusta como quedan las siliconas- Desecha el pensamiento y ahora fantasea con un corte de pelo, una melenita colorada, nunca se decide…Toca el agua para testear la temperatura y se detiene, mira por la ventana y se siente idiota por no recordar lo de la cortina. Allá está el vecino de arriba observándola y ahora se ríe. 
Furiosa, ya no enojada, furiosa agarra una toalla e improvisa una cortina. El vecino, arriba termina su desayuno sonriéndose –Si supiera hace cuánto la observo ya no tendría vergüenza- piensa en voz alta.
Julia sigue desquisiadamente enojada y antes de irse para su clase decide tocarle el timbre al vecino. Ensaya en el espejo del ascensor una serie de insultos seguido de un reto de madre. Baja del ascensor. Toca timbre. Sale el vecino en bóxer. 
Julia se distrae por un segundo. –Vecina –dice él.
Ella no saluda, simplemente vomita una serie de insultos y frases tartamudas e inconexas. 
El vecino se mantiene serio, sin decir nada, hasta que Julia termina.
-Respirá, te va a hacer bien. –dice. 
-Por qué no te vas bien a la mierda pedazo de pelotudo? 
Él la agarra con fuerza de su brazo flaquito, la apoya contra la pared bruscamente, la agarra de la cintura y la levanta a la altura de sus ojos y dice,
-Si me voy a la mierda, venís conmigo – y le da un beso
Julia no se queja. Se paraliza. El vecino la baja al piso de nuevo, se mete en su departamento y cierra la puerta. Ahí sí reacciona Julia, lanza nuevamente una serie de insultos mientras golpea la puerta. La clase a la que tenía que ir puede esperar…
Sale él unos minutos después y se detiene solamente a mirarla mientras ella grita como polvorita colorada. 
-De verdad: ¿vas a callarte en algún momento?
Ella ahora se burla de él:
-De verdad: nunca conocí alguien tan idiota como vos – dice. Se da media vuelta para subir al ascensor que chilla, con un chillido irritante. La puerta estuvo abierta todo este tiempo, pero ninguno de los dos se percató.
El vecino, todavía en bóxer, cierra la puerta de su departamento y sube con ella al ascensor. Julia intenta disimular su incomodidad aunque se pone muy roja. 
-Podés estar muy enojada pero también podés admitir que algo de todo esto te gusta, te divierte y/o te excita- le dice él mirando a Julia a los ojos
Julia no tiene donde escapar y disimula, de nuevo, su incomodidad con enojo, su excitación con incomodidad y eso se percibe.
Ella intenta hablar, pero él ya no se lo permite, la agarra de la cintura y la aprieta contra su pecho desnudo y la besa. Con la otra mano le da stop al ascensor. Se detiene bruscamente y ahora ellos se besan con la misma pasión que pelea Julia. 
Se empiezan a tocar sin preámbulo. Ella suspira, invadida por una mezcla de excitación y adrenalina. De repente alguien del edificio llama al ascensor, y ellos empiezan a bajar, se separan, se miran con seriedad unos segundos y luego estallan en risas. Se tientan y no lo pueden evitar. 
Llegan al piso 12. Se abre la puerta: una señora con ruleros, con el delantar de cocina puesto y con una bolsa de compras de esas de abuela los mira. Los ve: ella verde de la vergüenza y él, en boxer. La señora resopla, indignada y ellos intentan contener la risa. Dejan a la señora en planta baja e inmediatamente suben al departamento del vecino para continuar lo que dejaron en veremos...



Continuará

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